Ante la catástrofe…

Las situaciones de emergencia nos sitúan en un entorno fuera de nuestro control que genera un gran impacto emocional y que conlleva consecuencias a todos los niveles: en la persona (alteraciones a nivel emocional, psicológico, relacional…), en la familia, en la comunidad y en la sociedad.

niña catastrofe emergencias

¿CÓMO NOS PUEDE AFECTAR EXPERIMENTAR UNA CATÁSTROFE? 

Distintas personas, distintos riesgos

No todos desarrollaremos problemas psicológicos al enfrentarnos a situaciones de emergencia. Muchas personas dan pruebas de resistencia, y tienen la capacidad de hacer frente de forma adaptativa a la adversidad: presentan capacidad de resiliencia.

En el plano psicológico pueden aparecer distintas alteraciones teniendo en cuenta las circunstancias y características de la persona antes de la catástrofe, la experiencia del evento traumático y la vivencia tras el mismo; es importante prestar atención a:

• Problemas previos, como trastornos mentales graves; abuso de sustancias (alcohol…)

• Alteraciones generadas por la catástrofe; como por ejemplo afectación emocional, duelo, depresión, ansiedad y trastorno de estrés postraumático (TEPT); hombre catastrofe

• Problemas inducidos por el modo en que se recibe la asistencia humanitaria durante o tras el incidente; como por ejemplo, la ansiedad que puede generar en la persona la falta de información respecto de la distribución de alimentos.

Víctimas primarias, secundarias y terciarias

Cuando se produce un evento traumático masivo o catástrofe, en primer lugar la atención se dirige a valorar y asistir a los afectados  -víctimas primarias-, a sus allegados -víctimas secundarias: familiares, amigos-, y a las personas implicadas en el proceso de rescate y cuidados –víctimas terciarias: bomberos, policías, médicos, psicólogos, enfermeros, voluntarios…-. bombero

También nos encontramos con las víctimas cuaternarias, es decir, los testigos de la catástrofe a través de los medios de comunicación y las redes sociales. Todos podemos vernos afectados de algún modo por la vivencia de esta situación inusual y altamente impactante.

En una situación de emergencias o catástrofe se debe prestar una atención especial a los grupos de riesgo que experimentaron la catástrofe:  niños, ancianos, mujeres embarazadas, personas que ya contaban con escasos recursos…

El trauma

Llamamos trauma a la herida emocional que nos queda por un hecho que puede ser evaluado como grave o menos grave –grave (lo llamamos Trauma de “T” mayúscula: accidente de tren o de avión; incendio; inundación; violación; asalto, etc.) o un hecho menos grave (trauma de “t” minúscula)-

emergenciasSi no se trata dicho trauma adecuadamente,  la persona involucrada padecerá diversos síntomas dentro de lo que se llama estrés postraumático (TEPT): malestar intenso (horror, desesperanza) cambios de humor; sensación de que lo que pasó no se ha acabado; ansiedad;  llanto fácil; trastornos del sueño; trastornos alimentarios; irritabilidad; falta de concentración; sueños con pesadillas repetitivas; recuerdos repetitivos que no se pueden controlar, etc.

Todos poseemos un mecanismo biológico para procesar o digerir estos traumas que llamamos PAI: Procesamiento Adaptativo de Información. Cuando nuestro PAI funciona bien el trauma se procesa en forma fácil y en poco tiempo, otras veces tarda más. Todos tenemos la experiencia de que hay ciertas heridas emocionales que nos ha costado elaborar o digerir, a veces días, otras veces, semanas.  En el caso de una catástrofe, la herida emocional es lo más parecida a una piedra que obstruye, y habrá que sacar herramientas especiales para curarla.

¿QUÉ PODEMOS HACER?

Los primeros auxilios psicológicos

Proteger a los supervivientes de daños mayores; a veces, una persona muy angustiada puede adoptar decisiones que provocan mayor riesgo

Darles la oportunidad de que hablen sobre los  hechos, sin ejercer presión. Es preciso respetar el deseo de no hablar y  evitar insistir para obtener más información que la que la persona está  dispuesta a dar. palabra support apoyo

Escuchar pacientemente, aceptando lo que se oye y sin emitir juicios;

Transmitir una empatía auténtica

Determinar cuáles son las necesidades prácticas básicas y velar por que se satisfagan;

Preguntar a las personas qué les preocupa y tratar de abordar esas preocupaciones;

Desalentar maneras desadaptativasd e hacer frente a la situación. Especialmente, desalentar el consumo de alcohol y otras sustancias nocivas y explicar que las personas muy angustiadas corren un riesgo mucho mayor de adicción;

Alentar la participación en actividades cotidianas normales tanto como sea  posible, y aprovechar medios positivos de hacer frente a la situación; por  ejemplo, métodos para ayudarles a calmarse (ejercicio físico, yoga…) o acceso a apoyos sociales, culturales y espirituales;

•Alentar, pero no obligar, a buscar la compañía de familiares o amigos;

• Según corresponda, ofrecer a la persona la posibilidad de regresar para obtener más apoyo;

Remitir a la persona a los servicios de apoyo disponibles localmente o a psicólogos/as con formación clínica

•Cuando la angustia aguda y severa limita el funcionamiento básico de una persona, probablemente se necesitará tratamiento psicológico, debiendo ser tratado por un psicoterapeuta especializado en abordar vivencias traumáticas; proporcionar tratamiento clínico en combinación con (otros) apoyos informales

•En cuanto al tratamiento psicofarmacológico de la angustia aguda, en las emergencias es frecuente recetar benzodiazepinas en exceso. Varios estudios han mostrado que las benzodiazepinas pueden retrasar el proceso de recuperación, después de situaciones extremas de estrés. El uso de benzodiazepinas puede conducir rápidamente a la dependencia, especialmente cuando se trata de personas sumamente angustiadas.

En la mayoría de los casos, la angustia aguda se irá mitigando progresivamente a lo largo del tiempo, sin necesidad de intervención externa. Sin embargo, en una minoría de los casos, aparecerá un trastorno crónico de distimia o de ansiedad, así como trastornos por estrés postraumático, TEPT. En estos casos se debe derivar a psicoterapeutas especializados en tratamiento del trauma.

manos apoyo niños-En un primer contacto con las personas afectadas:

CONECTAR. En caso de emergencias, la comunicación con los seres queridos es vital. Llama por él/ella a su familia. Antes de llamar averigua bien el lugar donde está (calle, número; planta; habitación). Averigua bien el número al que vas a llamar para evitar dar malas noticias a gente equivocada (las prisas generan errores)

ESCUCHAR: Permitir expresar el dolor, el llanto. No utilizar expresiones como “No llores”, “sé fuerte”. “No te quejes, podría haber sido peor.”. Es muy dañino y corta la expresión emocional de la otra persona. Prestar el hombro y el oído al dolor, la ansiedad y la angustia.

CONTENER: estar disponible un tiempo razonable para mirar a los ojos, escuchar, preguntar cosas que muestren nuestro interés, como “Ven y cuéntame”; “¿Y luego?”; ¿”Entonces?…”; y si la otra persona no desea hablar, respeta su silencio, simplemente estando a su lado.

TOCAR, ABRIGAR: el contacto físico es muy saludable; un buen abrazo da muchísima seguridad. Siempre desde el respeto a las necesidades de la otra persona.

Beatriz Galván es Psicoterapeuta especializada en tratamiento de trauma, con 15 años de experiencia. 

niño inundacion

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