Ante la catástrofe…

Las situaciones de emergencia crean diversos problemas en el plano del individuo, de la familia, de la comunidad y de la sociedad.

En el plano psicológico, deberemos prestar atención a:

• Problemas preexistentes (por ejemplo, trastornos mentales graves; abuso de alcohol);

• Problemas suscitados por la catástrofe (por ejemplo, duelo, alteraciones emocionales; depresión y ansiedad, incluyendo al trastorno por estrés postraumático (TEPT); y

• Problemas inducidos por la asistencia humanitaria (por ejemplo, ansiedad debida  a la falta de información respecto de la distribución de alimentos).

Distintas personas, distintos riesgos

En situaciones de emergencia, no todos tienen o desarrollan problemas psicológicos. Muchas personas dan pruebas de resistencia, y tienen la capacidad de hacer frente de forma adaptativa a la adversidad (capacidad de resiliencia).

Algunos grupos de personas con frecuencia han corrido mayores riesgos en contextos de emergencia:

• Las mujeres (por ejemplo, embarazadas, madres solteras, viudas y, en algunas  culturas, mujeres adultas solteras y adolescentes);

• Hombres (por ejemplo, hombres desempleados, hombres jóvenes que corren riesgo de detención, secuestro o de ser blanco de violencia);

• Niños (desde recién nacidos hasta jóvenes de 18 años de edad), entre ellos niños separados o no acompañados (incluidos huérfanos), niños en conflicto con la ley, niños que viven o trabajan en as calles, y niños deprivados o malnutridos…

• Ancianos (especialmente, cuando han perdido a los familiares que los atendían);

• Personas extremadamente pobres;

• Refugiados, personas internamente desplazadas (PID), inmigrantes en situación  irregular

• Personas que han estado expuestas a eventos sumamente lesivos o traumáticos (personas que han perdido a miembros de su familia o sus medios de vida, sobrevivientes de violaciones y torturas, testigos de atrocidades, etc.);

• Miembros de la comunidad que padecían discapacidades o trastornos severos preexistentes de índole física, neurológica o mental;

• Personas recluidas en instituciones (huérfanos, ancianos, personas que padecen trastornos o discapacidades);

• Personas que son objeto de un grave estigma social

-Es importante reconocer que:

• Hay una gran diversidad de riesgos, problemas y recursos dentro de cada uno de los grupos.

• Algunas personas que son miembros de un grupo en situación de riesgo pueden adaptarse y sobrevivir relativamente bien.

• Algunos grupos pueden al mismo tiempo correr mayores riesgos de ciertos problemas (por ejemplo, uso de drogas).

Víctimas primarias, secundarias y terciarias

Cuando se produce un evento traumático masivo o catástrofe, en primer lugar la atención se dirige a valorar y asistir a los afectados  -víctimas primarias-, a sus allegados -víctimas secundarias: familiares, amigos-, y a las personas implicadas en el proceso de rescate y cuidados –víctimas terciarias: policías, bomberos, enfermeros, médicos, psicólogos …-. También nos encontramos con las víctimas cuaternarias, es decir, los testigos de la catástrofe a través de los medios de comunicación y las redes sociales.

El trauma

Llamamos trauma a la herida emocional que nos queda por un hecho que puede ser evaluado como grave o menos grave –grave (lo llamamos Trauma de “T” mayúscula: accidente de tren o de avión; incendio; inundación; violación; asalto, etc.) o un hecho menos grave(trauma de “t” minúscula: disgustos cotidianos; dificultades menores.)-

emergenciasSi no se trata dicho trauma adecuadamente,  la persona involucrada padecerá de síntomas lo que se llama estrés postraumático (TEPT): malestar intenso (horror, desesperanza) cambios de humor; sensación de que lo que pasó no se ha acabado; ansiedad;  llanto fácil; trastornos del sueño; trastornos alimentarios; irritabilidad; falta de concentración; sueños con pesadillas repetitivas; recuerdos repetitivos que no se pueden controlar, etc.

Todos poseemos un mecanismo biológico para procesar o digerir estos traumas que llamamos PAI: Procesamiento Adaptativo de Información. Cuando nuestro PAI funciona bien el trauma se procesa en forma fácil y en poco tiempo, otras veces tarda más. Todos tenemos la experiencia que hay ciertas heridas emocionales que nos ha costado elaborar, procesar, digerir, a veces días, otras veces, semanas.  En el caso de un accidente de tren como el que nos ocupa, la herida emocional es lo más parecida a una piedra que obstruye, y habrá que sacar herramientas especiales.

Los primeros auxilios psicológicos

Proteger a los sobrevivientes respecto de daños mayores; a veces, una persona muy angustiada puede adoptar decisiones que provocan mayor riesgo

Proporcionar a los sobrevivientes oportunidad de que hablen sobre los  hechos, pero sin ejercer presión. Es preciso respetar el deseo de no hablar y  evitar insistir para obtener más información que la que la persona está  dispuesta a dar. Según sea apropiado, cabe informar a los sobrevivientes  angustiados de su derecho a negarse a hablar de los hechos con otros trabajadores de asistencia o periodistas;

Escuchar pacientemente, aceptando lo que se oye y sin emitir juicios;

Transmitir una empatía auténtica

Determinar cuáles son las necesidades prácticas básicas y velar por que se satisfagan;

Preguntar a las personas qué les preocupa y tratar de abordar esas preocupaciones;

Desalentar maneras desadaptativasd e hacer frente a la situación (especialmente, desalentar el consumo de alcohol y otras sustancias nocivas y explicar que las personas muy angustiadas corren un riesgo mucho mayor de adicción);

Alentar la participación en actividades cotidianas normales (tanto como sea  posible) y aprovechar medios positivos de hacer frente a la situación (por  ejemplo, métodos tranquilizantes culturalmente apropiados o acceso a apoyos  culturales y espirituales apropiados);

•Alentar, pero no obligar, a buscar la compañía de uno o más familiares o amigos;

• Según corresponda, ofrecer a la persona la posibilidad de regresar para obtener más apoyo;

Remitir a la persona a los servicios de apoyo disponibles localmente o a profesionales con formación clínica.

•Cuando la angustia aguda y severa limita el funcionamiento básico de una persona, probablemente se necesitará tratamiento psicológico, debiendo ser tratado por un psicoterapeuta especializado; proporcionar tratamiento clínico en combinación con (otros) apoyos informales

•En cuanto al tratamiento psicofarmacológico de la angustia aguda, en las emergencias es frecuente recetar benzodiazepinas en exceso. Varios estudios han mostrado que las benzodiazepinas pueden retrasar el proceso de recuperación, después de situaciones extremas de estrés.

El uso de benzodiazepinas puede conducir rápidamente a la dependencia, especialmente cuando se trata de personas sumamente angustiadas.

En la mayoría de los casos, la angustia aguda se irá mitigando progresivamente a lo largo del tiempo, sin necesidad de intervención externa. Sin embargo, en una minoría de los casos, aparecerá un trastorno crónico de distimia o ansiedad (así como trastornos por estrés postraumático severo, TEPT). Cuando el trastorno es grave, se debe derivar a psicoterapeutas especializados en tratamiento del trauma.

-En un primer contacto con las personas afectadas:

CONECTAR: en caso de emergencias, la comunicación con los seres queridos es vital. Llama por él/ella a su familia. Antes de llamar averigua bien el lugar donde está (calle, número; planta; habitación) Averigua bien el número al que vas a llamar para evitar dar malas noticias a gente equivocada (las prisas generan errores)

ESCUCHAR: Permitir expresar el dolor, el llanto. No pretender que “No llores, sé fuerte. No te quejes, podría haber sido peor.”. Es muy dañino. Por lo menos los primeros días prestar el hombro y el oído al dolor, la ansiedad, la angustia, que son como el pus que tiene que salir.

CONTENER: estar disponible un tiempo razonable, para mirar a los ojos, escuchar, preguntar cosas que muestren nuestro interés, como “Ven y cuéntame”; “¿Y luego?”; ¿”Entonces?…”; “¡No me digas!”; “¿Así que lo que pasó fue…?”; y si el otro no quiere hablar, respeta su silencio, simplemente estando a su lado; sonriendo con amabilidad; compartiendo una bebida; tomándole de la mano; prestándole el teléfono si es necesario.

TOCAR, ABRIGAR: el contacto físico es muy saludable; un buen abrazo da muchísima seguridad. Todos sabemos la diferencia del contacto entre una pareja y un par de amigos. No debemos temer ser malentendidos. El respeto es evidente y genera seguridad. Una buena manta puede dar una sensación muy protectora.

 Información clave pertinente a la salud mental y el apoyo psicosocial

•          En una situación de emergencias o catástrofe, es preciso abordar tanto las necesidades como los recursos de diferentes sectores de la población afectada, desde las personas afectadas pero que están funcionando  bien, hasta las que no funcionan debido a un trastorno mental grave.

La información clave a nivel psicosocial en estos casos es:

1) Información demográfica y contextual  pertinente al hecho

2) Experiencia de la emergencia:

Experiencias de las personas respecto de la emergencia  -percepciones de los hechos y de su importancia, percepciones  de las causas, consecuencias esperadas-

3) Problemas de salud mental y  psicosociales

4) Fuentes existentes de bienestar psicosocial y salud mental

5) Capacidades y actividades de  organización

6) Necesidades y oportunidades de  programación

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