La mirada que cura

LA IMPORTANCIA DEL APEGO EN EL DESARROLLO DEL BEBÉ

En el desarrollo del cerebro del bebé, es crucial el período comprendido entre el embarazo y los 3 años de vida.

Bowlby habla del apego afectivo (Teoría del apego, “Attachment Theory”, 1958), y expresa la necesidad de una figura estable en nuestros primeros años de vida para el correcto desarrollo cognitivo y emocional.

Si durante el embarazo nos enfrentamos a situaciones de estrés de forma repetida –con la consiguiente liberación de hormonas del estrés-, aumenta la probabilidad de que aparezcan posteriormente problemas de desarrollo en el niño, y es un factor de riesgo para la aparición de depresión, ansiedad, TDAH…

apego

Cuando nace el bebé, el contacto piel con piel con su madre, su olor, la búsqueda y contacto con su pecho…regula esa activación del bebé, generando calma y potenciando el desarrollo del vínculo de apego.

Podemos encontrarnos con rupturas de vínculo: mamás que rechazan estar embarazadas o las sensaciones asociadas al embarazo, bebés que deben permanecer un tiempo en incubadora tras nacer o que al poco deben ser ingresados en el hospital, mamás que deben permanecer ingresadas tras dar a luz o se detecta alguna enfermedad…; situaciones donde el bebé experimenta inseguridad, soledad, falta la mirada amorosa de mamá, su contacto, su olor, viviendo un trauma de apego.

 Ainsworth, (1978) realiza un experimento llamado la “situación extraña”, en la que separa al niño de su cuidador primario, para observar las respuestas ante la separación y ante el regreso de su cuidador/a. Atendiendo a las respuestas de los/las niño/as, distingue entre apego seguro, apego ansioso-evitativo, ansioso-ambivalente, y desorganizado.

El apego seguro

La aceptación incondicional y el contacto físico con la madre o el cuidador primario son aspectos básicos a través de los cuales los niños desarrollan lazos afectivos con base segura.

Estas relaciones tempranas entre la madre y el bebé en el marco de un apego seguro, que nace del amor y la aceptación incondicional, facilitan a la persona una base para construir vínculos cercanos y seguros.

Winnicott expresa la idea de “madre suficientemente buena”, refiriéndose al cuidador que transmite sensibilidad, proximidad física, tolera la ansiedad, es accesible, cercano y no intrusivo.

La mamá (o el cuidador primario), regula las emociones del bebé. Si la madre se siente segura, tranquila y calma al bebé, regula el sistema nervioso del niño. Mediante estas interacciones, el bebé aprenderá a autorregularse.mama-y-bebe

El apego seguro nos proporciona los cimientos para el desarrollo de una autoestima positiva, para ser capaces de relacionarnos de forma sana en la edad adulta, potencia nuestra salud emocional y nos permite desarrollar recursos para hacer frente a posibles traumas o situaciones difíciles en el futuro, sirviéndonos de sostén.

Por tanto, el tipo de apego y los cuidados recibidos desde el nacimiento son cruciales en la vida de una persona.

Pero nuestra sociedad potencia otro tipo de apego, el apego evitativo: observamos como con pocos meses de vida del bebé, las mamás y los papás deben dejar a sus hijos en la guardería; cuántos de nosotros escuchamos mensajes cómo “déjalo llorar” o “no le cojas tanto en brazos que se acostumbra”, generados más por personas que pertenecen a anteriores generaciones que tán grabados tienen estos mensajes que aprendieron.

¿Qué sucede si continuamos con esta tendencia? ¿Qué interioriza tu bebé si llora y no recibe respuesta a su necesidad, si no es calmado, si no se siente atendido? Puede aparecer lo que en psicología llamamos “indefensión aprendida”: si lloro, no va a venir nadie; así que aprendo a callar, no lloro. Y además este aprendizaje se premia en nuestro entorno: si el bebé calla, no se expresa, no llora, es reforzado. Esta tendencia al apego evitativo, potencia un mayor índice de enfermedad mental en la edad adulta.

Sue Gerhardt, psicoterapeuta de la Universidad de Oxforf, dice que “la primera infancia es la base de la salud mental”, y afirma que “ocuparnos de los bebés con amor es la mejor manera de prevenir la enfermedad mental en la edad adulta”.

Es nuestra responsabilidad trabajar para que las mamás, los papás, los cuidadores primarios, los/las profesores/as, estén emocional y físicamente sanos, pues son las figuras con las que se vincula el bebé y el niño, y deben proporcionar esa base segura, ese apoyo para el adecuado desarrollo emocional, físico y cognitivo.

 

 

 

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