INFANCIA CONFINADA: EL ESTUDIO QUE REVELA LOS EFECTOS DEL CONFINAMIENTO EN NIÑ@S Y ADOLESCENTES

Niñas y niños necesitan sentirse seguros y protegidos. El impacto vivido ante la crisis por COVID-19 y el brusco cambio en sus vidas que supuso el confinamiento en el hogar, generó entre otros aspectos una alteración en su percepción de seguridad y un aumento de la sensación de vulnerabilidad. Los efectos de este evento traumático ha llevado consigo en algunos casos un aumento de las respuestas de ansiedad y síntomas depresivos.

El confinamiento ante el estado de alarma al que estuvieron sometidos niñas y niños en todo el territorio español, puede generar secuelas en distintas esferas de su vida: a nivel físico, psicológico y emocional. Aquellos menores que viven en familias con escasos recursos, o los que residen en hogares expuestos a violencia o maltrato físico o psicológico son los más vulnerables a los efectos negativos del confinamiento en el hogar.

Atendiendo a los estudios realizados en nuestro país y fuera de él, podemos observar las consecuencias negativas que ha supuesto esta experiencia para niñas y niños.

Un estudio realizado por investigadores de la Universidad de Ciencia y Tecnología de Huazhong en Wuhan, encontró que los niños confinados en la provincia de Hubei, donde aparecieron por primera vez grandes cantidades de casos de infección por el coronavirus, mostraron signos de problemas de salud mental. Para el estudio  participaron 1.784 estudiantes; se evaluaron sus síntomas de salud mental tras 33 días de confinamiento en el hogar. Los resultados mostraron mayores niveles de sintomatología ansiosa y depresiva. Los síntomas depresivos fueron más elevados en los niños que estaban más preocupados por la infección con COVID-19 y que eran más pesimistas sobre la pandemia.

En nuestro entorno, los sociólogos Marta Martínez e Iván Rodríguez han publicado un informe elaborado tras recopilar y analizar las respuestas de 425  niñas, niños y adolescentes de 8 a 17 años de todas las comunidades autónomas. Este equipo de investigadores ha tratado mediante su estudio de dar voz a los grandes olvidados de esta pandemia.

Niños, niñas y adolescentes han vivido durante la crisis por COVID-19 más restricciones que el resto de la población y hemos observado una tendencia a la invisibilización de los y las menores en nuestro entorno social.

El estudio Infancia confinada aborda cuestiones relacionadas con el confinamiento, condiciones de vida, entorno familiar de los/las menores, miedos, preocupaciones y reflexiones de niñas y niños. En dicho trabajo han hecho uso de la herramienta SMAT (Sueños, Miedos, Alegrías y Tristezas), adaptación del análisis DAFO a la realidad de niñas y niños.

Los resultados muestran cómo el 94% de los/las menores entienden como necesaria la medida de confinamiento que estaban cumpliendo. Una de sus grandes preocupaciones es el virus en sí: que muriera más gente, que se contagiaran sus padres, sus seres queridos o ellos/ellas mismos/as. Otra de sus inquietudes es la crisis, peocupándoles si sus padres podrán afrontar económicamente los próximos meses. Se observa una afectación constante por el estado de sus abuelos: si se sentirán solos, si se encontrarán bien… Su mayor fuente de alegría viene de sus familiares: compartir tiempo con sus padres, hermanos/as y personas allegadas significativas.

La mayor parte se sienten tranquilos/as durante el confinamiento, no obstante aparece la preocupación y la tristeza con frecuencia a los largo de esta etapa de encierro. En algunos/as niños/as disminuye la satisfacción con la vida durante la cuarentena, esto se da en mayor medida en menores con peores relaciones con sus padres, menor apoyo sociofamiliar y menos recursos económicos.

Niños y niñas manifiestan que la forma en que se ha gestionado la continuidad de las tareas escolares en el hogar les ha resultado desbordante. Piden a la sociedad ser escuchadas y escuchados si nos volvemos a encontrar en situaciones similares.

Podemos ver cómo la resiliencia es un factor compartido por muchas niñas y niños. No obstante, hay menores que se encontraban más expuestos a sufrir alteraciones en distintas esferas de su vida o contaban con más factores de vulnerabilidad en su entorno, y debemos prestar apoyo y atención a todas y todos ellos, detectar los casos en los que haya habido dificultades y afectación en su salud mental, área escolar, y problemas familiares, para así poder intervenir y paliar los efectos del confinamiento que están sufriendo ahora o que puedan desarrollar en el futuro.

REFERENCIAS

 Mental Health Status Among Children in Home Confinement During the Coronavirus Disease 2019 Outbreak in Hubei Province, China. JAMA Pediatrics,2020.

 https://doi.org/10.1001/jamapediatrics.2020.1619

Infancia confinada: ¿cómo viven la situación de confinamiento niñas, niños y adolescentes?

https://infanciaconfinada.com/wp-content/uploads/2020/05/informe-infanciaconfinada.pdf

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